<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456</id><updated>2011-04-21T21:27:13.007-07:00</updated><title type='text'>La invención de la ciudad</title><subtitle type='html'>Es el taller de crónica de Balmaceda 1215, correspondiente a la temporada de invierno. Reúne a 20 jóvenes escritores y es dirigido por el escritor Gonzalo León.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>20</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115801102308231621</id><published>2006-09-11T14:43:00.000-07:00</published><updated>2006-09-16T14:26:03.096-07:00</updated><title type='text'>Ipanema, mi amor</title><content type='html'>Espejos en el techo y toda la parafernalia estereotipada de película porno. Reconozco que así me lo imaginaba. Siempre pensé que sería un edificio, algo como un hotel de lujo, pero con frazadas de leopardo y cama de agua en forma de corazón (veo muchas películas hollywoodenses, parece), pero jamás me imaginé unas cabañitas iguales a las que arrendábamos con mi papá cuando íbamos a la playa en los paseos familiares.&lt;br /&gt;El ingreso fue un trámite, mal que mal, es ilegal que un “adulto” entre con una menor a un motel (eso fue lo que él me dijo. Yo aún no tengo claro qué es legal y qué no lo es en el sexo) y, en ese tiempo, él tenía veintidós, y yo diecisiete.&lt;br /&gt;-¿Qué hago si me piden el carné?&lt;br /&gt;-Casi siempre se lo piden sólo a los hombres. No te preocupís, Paulita -respondió alardeando de su experiencia en el rubro.&lt;br /&gt;-¿Te imaginái que justo el portero nos conozca?&lt;br /&gt;-¡Cómo tanta mala cueva! A mí lo que me da lata es que nadie entra a un motel a pata, po. Toda la gente viene en auto. Capaz que nos miren feo...&lt;br /&gt;-¡Ay, na que ver! ¿Acaso la gente que no tiene auto no puede entrar a un motel? Y si nos miran feo qué importa. ¡Qué erís cuático!&lt;br /&gt;Estuvimos mucho rato parados debajo del cartel luminoso de Ipanema. Queríamos entrar, pero nos daba vergüenza llegar y pasar, entonces tratábamos de poner cara de grande. Era bastante probable que a los dos nos pidieran el carné (sí, él tenía veintidós años, pero de todas formas era un imberbe con cara de guagua) y ahí sí la cosa se pondría color de hormiga.&lt;br /&gt;Sin embargo, entramos sin ningún problema. Una vez adentro, me dediqué a observarlo todo. Eran cabañitas con número, ubicadas en ambos lados de un camino de piedras. Cada una tenía entrada de auto, por lo que pude jugar a ver las patentes esperando encontrar el auto de algún conocido. Me entusiasmaba la idea de que al día siguiente podría mirar a mi vecino, por ejemplo, con complicidad, como diciendo te pillé chanchito, pero que él no sepa exactamente por qué lo miro así y quede desconcertado todo el día, tratando de adivinar el motivo de mi mirada.&lt;br /&gt;Entramos a la cabaña Nº 15. Yo había conocido la playa de Ipanema a los diez años, por esas casualidades de la vida, en un viaje con mi abuela. Me imaginé que la cabaña estaría ambientada en Ipanema... o, por lo menos, algo de Brasil tendría. Pero, no. Nada de palmeras o piñas. Era una cama sin ningún toque de leopardo, ni cebra, ni tigre. Nada. No era de agua, no tenía forma de corazón, no había espejos en el techo. Con suerte había un espejito en la pared que medía, apenas, unos cincuenta centímetros de largo y veinte de ancho. El lugar era diminuto: cama, tele y baño. Por lo menos estarán los canales premium -pensé- ¿para qué más puede servir una tele en un motel? No. Ni siquiera había cable y no me interesaba para nada ver Vértigo Extremo.&lt;br /&gt;Lo único que quise decir fue ¿Para esto pagaste? Mejor nos hubiéramos quedado en tu casa. Pero no lo hice, me dio lata. Total, a él se le había ocurrido la idea y había juntado plata para pagar el motel&lt;br /&gt;-¿Qué canal pongo?&lt;br /&gt;-Póngase el 69 si quiere... ¡no, po, mija! Apurémonos, tenemos dos horas nomás. Sorry, pero era muy caro y no me alcanzó la plata pa más rato -se disculpó, mientras se bajaba los pantalones.&lt;br /&gt;Analizando la situación, decidí no quedarme.&lt;br /&gt;-¿Dos horas? Ni cagando. ¡Cómo se te ocurre! ¡Cómo va a haber sido tan caro si es una mierda de motel! ¡Hasta una plaza es más erótica que esta huevá! ¡Además sabís que me carga tener que estar apurá! ¡Shis, pa eso nos vamos pa tu casa!&lt;br /&gt;-Okey, si te vai a poner así, mejor nos vamos, pero no a mi casa, están mis papás y vos cachái cómo son -agregó con cara de sorpresa y tono de ofendido.No hablamos en todo el camino. Al otro día me llamó por teléfono y me dijo que yo no lo entendía y no lo apoyaba en nada, que él de verdad había puesto todo de su parte y no se sentía retribuido. Terminó conmigo. Nunca entendí muy bien el motivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Paula Guaquiante&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115801102308231621?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115801102308231621/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115801102308231621' title='11 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115801102308231621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115801102308231621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/09/ipanema-mi-amor.html' title='Ipanema, mi amor'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115765533193548612</id><published>2006-09-07T11:53:00.000-07:00</published><updated>2006-09-07T11:55:31.950-07:00</updated><title type='text'>Subversivos ABC1</title><content type='html'>La toma y el movimiento estudiantil, una verdadera mierda. En mi colegio fue la tomatera, noche de orgías y vómitos colectivos. Allí está lleno de los especímenes más variados, lleno de piojos resucitados, flaites con plata y hardcores con zapatillas gigantes (o “tillas”, como dirían ellos en su lenguaje mamón). Todos ellos hijos de papis, o lo que votó la ola.&lt;br /&gt;Lo cierto es que nosotros éramos los arrugones del sector oriente en las movilizaciones. Jamás habíamos participado en ningún tipo de manifestaciones de tal índole, pero esta vez no podíamos ser menos, teníamos que correr de los guanacos y de los zorrillos, pasar hambre y frío en una toma, dormir hacinados en un una sala en improvisadas camas. Todo para no ser menos. Y nos tomamos el colegio, pero no, ¡¡paren!! Perdón nos pasaron el colegio. El sostenedor del colegio en el acto más patético de nuestra honra estudiantil nos entregó las llaves.&lt;br /&gt;Por mi parte, dormía en mi casa e iba por las mañanas ayudar. No me agradaba mucho la idea de pasar frío y escuchar orgasmos fingidos por la noche, porque dudo que alguien a mi edad pueda tener un orgasmo. Para eso se necesita de una trayectoria. Y aunque en mi colegio hay féminas que podrían tenerla, los actos sexuales suelen ser lo más parecido a un conejo apareándose.&lt;br /&gt;Los visitaba casi todos los días, y observaba su gran despliegue de organización. En un colegio donde hay doscientos alumnos en  enseñanza media, es sumamente difícil organizar a veinte personas en una toma, por lo cual se hacían reuniones cada tres horas, como para discutir, por ejemplo, la repartición de una bolsa de dulces que un apoderado con tanto amor y cariño había donado para los valientes escolares.&lt;br /&gt;Luego de que estos hidalgos jóvenes se dignaron a entregar el colegio, se rumoreaban sucesos que llegaban a la categoría de mitos urbanos, como la sala quince del colegio, que, según se contaba, por la noches se convertía en un verdadero motel: con diferentes tipos de camas y atmósferas. Además se agregaba la infaltable fantasía sexual de hacerlo sobre el banco del profesor jefe, y utilizar el borrador como un lápiz para marcar con los restos de tinta el cuerpo del amante. &lt;br /&gt;Fuera de lo bizarro que podían resultar este tipo de anécdotas, me seguía pareciendo todo esto un verdadero chiste. Nadie a quien su papá lo deja todas las mañanas en la entrada del colegio y lo espera hasta que se pierda en el patio, puede ser a mi juicio un escolar libertario y subversivo. Nadie quien en un carrete ponga cinco lucas para copete puede ser admirado por su valentía y revolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por María Paz Marín&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115765533193548612?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115765533193548612/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115765533193548612' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115765533193548612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115765533193548612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/09/subversivos-abc1.html' title='Subversivos ABC1'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115765444151512343</id><published>2006-09-07T11:34:00.000-07:00</published><updated>2006-09-07T11:44:44.103-07:00</updated><title type='text'>Aquaman</title><content type='html'>Aun recuerdo las palabras de mi madre: "Abrígate hueón, en cualquier momento se pone a llover y yo no te voy a cuidar si te enfermai". Pero, llevado de mi ideas, llegué y salí apenas con una polerita de manga corta y un polerón delgado que no abrigaba a nadie, directo a ese carrete tan esperado durante el mes.&lt;br /&gt;En el paradero, la micro desgraciada nunca pasaba, y yo -cagado de frío y aburrido- decidí caminar. Total, no sería la primera vez que lo haría, pues como dice una cancion por ahí "caminando no hace frío".&lt;br /&gt;Caminaba y caminaba, y la micro nunca pasaba, y como si esto fuera poco, unas pequeñas gotitas comenzaron a caer, gotitas que luego se convirtieron en goterones y, pronto, en una lluvia torrencial, seguida por una espectacular granizada.&lt;br /&gt;Congelado y mojado hasta los tuetanos, después de tan largo periplo, logré llegar a ese tan ansiado carrete, para observar que sólo estaban mi amigo, su primo y como cinco minas con cara de pescado que jamás en mi vida habia visto.&lt;br /&gt;Mojando todo lo que tocaba, parecía Aquaman y, como por cada superhéroe, hay un villano, esta vez le tocó ser a mi amigo el malo de la pelicula, que poseído por un intenso frenesí, se acercó a mi helado cuerpo y rápidamente me bajó los pantalones, dejando al descubierto los estragos que el frío y el agua habian dejado en mi menoscabada anatomía, frente al grupo de pirañas que en un principio se compadecía de mi desgracia y ahora sólo reían.&lt;br /&gt;Del carrete poco recuerdo, lo único que esta claro es que, a pesar de todos las advertencias, mi mamá igual me tuvo que cuidar como tres semanas por esa horrenda bronquitis que me pesqué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Cristopher Contreras&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115765444151512343?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115765444151512343/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115765444151512343' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115765444151512343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115765444151512343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/09/aquaman.html' title='Aquaman'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115765405682077463</id><published>2006-09-07T11:29:00.000-07:00</published><updated>2006-09-07T11:34:16.856-07:00</updated><title type='text'>Pinche cabrón</title><content type='html'>Ensayando el guión con más pánico que ángel, me dirijo hacia el &lt;em&gt;colegio-estudio&lt;/em&gt;, listo para enfrentar por primera vez al respetable. Después de caminar hacia el interior escoltado por dos guardias, me encuentro con la Constanza 1 y la Constanza 2, las panelistas. Tras bambalinas, nos dedicamos a ajustar detalles, como los concursos y los temas de conversación que se tocarán. Luego de subir cuatro pisos, las cámaras se asoman, pero yo suplico a mis acompañantes que me concedan un momento de preparación. De pronto, ante mí, la salvación: una mujer que seguramente trabaja aquí.&lt;br /&gt;-Tía, estamos nerviosos, no sabemos cómo empezar –confieso.&lt;br /&gt;-A ver, díganme de qué curso son ustedes -pregunta la mujer.&lt;br /&gt;-De primero -aseguran mis modelos.&lt;br /&gt;-Ah, entonces no se preocupen, chiquillos, los apoderados se ponen chochos cuando ven a los niños hablando adelante.&lt;br /&gt;-¿Entonces? -señalo a mis colegas.&lt;br /&gt;-No sé po, las cuotas y todo eso -afirma Constanza.&lt;br /&gt;Nos decidimos a entrar, pero antes nos cercioramos sobre las condiciones del ambiente, mirando por el vidrio de la puerta. Ante nuestra vista, surgen largas columnas repletas de gente sentada, expectante, pero casi dormida. Pareciera como si nuestras caras en la ventana, tratando de pasar desapercibidas, los alertaran aun más.&lt;br /&gt;Se debe pensar que un programa como estos nunca ha salido al aire, por eso nuestro nerviosismo.&lt;br /&gt;Finalmente, golpeo la puerta al ritmo de “La cucaracha”. Abre quien aparenta ser la productora, nos dice que esperemos un cachito afuera. Esperamos un cachito y la productora nos llama con una mueca.&lt;br /&gt;Voy entrando cuando un evidente tic nervioso se apodera de mis manos, delatando mi situación. Las Constanzas se instalan a mi lado. Pongo cara de don Francisco y comienzo:&lt;br /&gt;-Bueno, mi nombre es Camilo Godoy y soy el presidente de curso. Hemos venido para contarles las propuestas que mis compañeros han levantado.&lt;br /&gt;Y así comienza la exposición. La Constanza 1 comienza por referirse al paseo de curso, la otra por los tutores. Ante esto, los apoderados sueltan frases como &lt;em&gt;mira tú&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;qué inteligentes&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Un momento después, la sala queda en silencio. La productora nos mira con cara de hagan algo.&lt;br /&gt;-Ahora, tengo que informarles que el curso ha decidido que las cuotas internas serán pagadas por ustedes -anuncio.&lt;br /&gt;Pifias, rumores y brazos en alto se yerguen en todas direcciones, discurseando con convicción de que el proyecto es irrealizable, me hacen recordar el programa de RedTV, Caso Cerrado, en el que un par de personas se dispone a contar sus males, acusándose entre ellos de&lt;em&gt; roba hombres, cortesana, suelta o mariconsón,&lt;/em&gt; con acento de película doblada y acompañando estos términos de un &lt;em&gt;you got it!&lt;/em&gt; o un &lt;em&gt;yeah&lt;/em&gt;, que será anulado por una exclamación de la moderadora, la cual asegurará haber cerrado dicho caso. Parecido a lo que aquí acontece, en el programa existe un juez o moderador, un guardia y, por supuesto, los litigantes. Mi rostro ha tomado un aire tosco y mis manos han reemplazado el tic nervioso por el golpe del martillo de la justicia.&lt;br /&gt;-Pero, bueno, ¿no son ustedes los que le pasan la plata a mis compañeros para que paguen las cuotas?&lt;br /&gt;-Sí -responden con desgano.&lt;br /&gt;-Sería lo mismo -continúo.&lt;br /&gt;A estas alturas, el rating bordea los 60 puntos y yo estoy cada vez más convencido de mis nuevas facetas de showman.&lt;br /&gt;Una coalición de manos alzadas y rostros fervientes niegan mis palabras. La gente no se calla. En un intento de salvarme, intenté por todos los medios gritar &lt;em&gt;¡Seguridad! &lt;/em&gt;a las Constanzas. Pero alguien esbozó contra mí un &lt;em&gt;pinche cabrón&lt;/em&gt;. Los litigantes han hecho de este programa un bullicio. Uno se para a encararme, otro me sujeta con una llave de defensa marcial, en tanto la productora me lanza un &lt;em&gt;poco hombre&lt;/em&gt;. Todos intentan embestirme, pero esta vez yo he dicho caso cerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Camilo Godoy&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115765405682077463?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115765405682077463/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115765405682077463' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115765405682077463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115765405682077463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/09/pinche-cabrn.html' title='Pinche cabrón'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115739330140019918</id><published>2006-09-04T11:05:00.000-07:00</published><updated>2006-09-08T09:44:06.283-07:00</updated><title type='text'>Olor a aniversario</title><content type='html'>Me encuentro con Jano, mi novio, al costado de una improvisada biblioteca en el Café Utopía, uno de esos clásicos lugares de reunión intelectualoide, donde Silvio Rodriguez, Santiago del Nuevo Extremo y Víctor Jara hacen de un ambiente acogedor.&lt;br /&gt;Atrás de nosotros, se ubica un neo-hippie con notebook conectado a algún rincón desconocido del piso, fumando de manera enferma y molestando a la mesera pidiéndole un tipo de café francés sin canela, con un vaso de agua y hielo. Su voz de ejecutivo estresado y con  problemas sexuales hace suponer que se siente interesante y con el ego suficiente como para tratar con esa inferioridad a la que amablemente le pregunta qué desea.Siete meses de noviazgo: la excusa perfecta para sentarme a tomar un expresso con pastel Utopía a medias. Siento la mano del Jano alcanzar la mía proponiendo un tema interesante para hablar. Él fuma tabaco, yo, cigarro, la mezcla perfecta para una ida al baño comprometedora.&lt;br /&gt; Entre conversa, mirada, pelambre y sorbete se nos pasó el tiempo. Vimos el raspado decadente de pastel que nos miraba con cara de “compren más”, pero nuestra condición escolar nos impidió consumir un segundo. Jano me mira con cara extraña y me dice un “voy al baño” que supone 20 minutos de espera. Tomo un libro de Jorge Edwards que se encuentra a mi lado y comienzo a leer. Llevaba 3 colillas y 4 capítulos, cuando el matapasiones novio llega con mirada victoriosa pero sin habla, lo miro y sin parar de reírme le pregunto:&lt;br /&gt;-¿Lo lograste?&lt;br /&gt;-Sí, pero no pudo pasar menos piola.&lt;br /&gt;Ese pequeño diálogo fue excusa para conversar de anécdotas pasadas por un bien tiempo y para hacerme recordar la típica escena de película sensual, en que se encuentra ella, con un vestido negro brillante, labios rojos y pendientes plateados, con él, de frac y cigarrillo en mano en un restauran cuico, con un saxo tocando en vivo fomentando el coqueteo de miradas que se produce entre los regios protagonistas, que antes de besarse, interrumpen el silencio con un “vamos a la pista, nena”, por parte de el varón.&lt;br /&gt;Todo iba perfectamente bien y normal, hasta que mi sistema digestivo no encontró lugar ni momento más adecuado para desechar lo comido.&lt;br /&gt;-Tengo que ir al baño -le dije.&lt;br /&gt;-¿A lo mismo que yo?&lt;br /&gt;-Creo que sí...&lt;br /&gt;-Mira, atrás del espejo izquierdo hay un Glade lavanda. Ocúpalo si lo necesitas.&lt;br /&gt;Glade, elemento antiguamente extraño en un baño de café, pero que ahora el servicio sanitario requiere quizás, o el extremado mal olor de los clientes, quien sabe.Con un beso de buena suerte, me dirigo al baño. Entro a un sucucho en buen estado, tomo todo el papel absorbente par secarse las manos que había y lo ordeno en la taza para poder sentarme y “liberar al moreno”, como el vulgo dice, de una forma decente. Mientras me concentraba para tal difícil operación, miraba el pestillo oxidado, que al menor empuje se desarmaba y dejaba en descubierto todo lo horrible de mi situación. Cuando por fin terminé, procedí a tirar la cadena con la cual no dejaba ninguna evidencia de lo entregado a mi amiga alcantarilla, pero no, algo fallaba, no se iba. ¡Seguía ahí el maldito! Recordé la típica frase cuando hay una situación desesperante: “¡Que no cunda el pánico!”, pero no sirvió.&lt;br /&gt;Abrí todas las perillas posibles para que el estanque de agua se llenara, pero nada sucedía. Saqué la tapa que lo cubría, y en un patético intento por llenarlo, tomé agua con la boca y la tiré como si fuera una pileta, pretendiendo llenar una capacidad de 3 litros, me di cuenta de que era inútil.&lt;br /&gt;Estaba perdida, nunca más podría ir con la dignidad de siempre a aquel café que aparte de guapo, era barato. Me imaginé la cara de los que atendían indicándome con el índice haciendo una mueca de mal olor. Lo único que atinaba hacer era abrir el espejo izquierdo. Sí, era mi opción, lo hice y ahí estaba como de propaganda, el aerosol salvador, lo tomé y lo esparcí por donde pude. El maravilloso olor a flores me devolvió parte de mi dignidad, antes de que se fuera por el alcantarillado. Cerré la taza y seguido de esto apliqué jabón suficiente en mis manos como para opacar todo olor sospechoso. Me borré la risa y salí como si nada hubiera pasado.&lt;br /&gt;Al llegar, el Jano me mira con la misma expresión que le había puesto yo anteriormente, cuando el volvió de su tarea, pero mi recepción fue pedir la cuenta con voz de grande, dejando, como buen escolar insisto, una miserable propina. Mientras caminábamos hacia la popular Alameda, no podía evitar pensar la sorpresa que les había dejado, finalmente nuestro regalo de cumplemés se fundió en las profundidades del océano, aromatizando y construyendo ese “mar que tranquilo nos baña”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Rocío Pérez&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115739330140019918?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115739330140019918/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115739330140019918' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115739330140019918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115739330140019918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/09/olor-aniversario.html' title='Olor a aniversario'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115704096484646482</id><published>2006-08-31T09:13:00.000-07:00</published><updated>2006-08-31T09:16:04.870-07:00</updated><title type='text'>Dos tontos y un café</title><content type='html'>Se acabó el alcohol y no teníamos que hacer. Estábamos los cuatro pasteles aburridos igual que en los recreos del colegio.&lt;br /&gt;-¿Vamos a webear a la gente en la calle?&lt;br /&gt;-Vamos po` weon! -dije tomando la ultima gotita que quedaba en el vaso.&lt;br /&gt;Salimos cagados de la risa, corriendo y gritando, hasta que llegamos a una plaza que, al parecer, era la Almagro. Estaba llena de grupos, pero cuando nos acercábamos todos nos miraban feo. Igual nomás, nos metimos a la mala a uno, pero se pararon todos cuando porfiadamente le empecé a pedir la guitarra a uno de los tipos. Yo quedé picao y ya no quedaba nadie en la plaza.&lt;br /&gt;-Puta, quedé caliente, ¿Por qué no vamo a un café con pierna -propuso el Pancho, con un cara que insinuaba que su necesidad era para nosotros una obligación.&lt;br /&gt;La primera vez que fui a un café con piernas fue en segundo medio, a fiinales de las vacaciones de invierno. Recuerdo que esas dos semanas había llovido casi todos los días. Por esa época hacía una revista en el colegio y con el Beto nos juntamos en la Plaza de Armas para que se nos ocurriera algo que escribir.&lt;br /&gt;El tema era definitivo, lo único que habíamos hecho en las dos semanas encerrados en la casa era corrernos la paja y tomar café. “Entre paja y café”, teníamos el tema de la revista, pero no sabíamos qué hacer, hasta que ante nuestros ojos un luminoso: Kafé Makumbá. Nos miramos y la risa estalló.&lt;br /&gt;-Ya dale, entra tu primero.&lt;br /&gt;-¡Sale! Dale tú, a mí se me chupa.&lt;br /&gt;-Pero weon, si tú tenis más careviejo.&lt;br /&gt;-Pero vo eris más alto, po weon.&lt;br /&gt;-Ya mira, entremos los dos al mismo tiempo.&lt;br /&gt;Discutíamos, mientras reíamos de la cara de los viejos que salían de allí.&lt;br /&gt;-Ya, fumemos pa que parezcamos mas grandes.&lt;br /&gt;-¿Y si nos echan?&lt;br /&gt;-Vamos a otro, po weon. ¿Qué nos va a pasar?&lt;br /&gt;En eso se acercó una persona y fue la oportunidad para entrar detrás de él.&lt;br /&gt;-¡¿Por qué no entraste weon?!&lt;br /&gt;-Pero si iba detrás tuyo, po!&lt;br /&gt;Cuando ya llevábamos una hora y media afuera y una cajetilla entera fumada, evaluamos irnos, pero pensamos que, “Kafé Makumbá, se te sirven por atrá”, así es que nos armamos de valor y fue como si estuviésemos en un oasis en el centro de Santiago. Era otro mundo, todos riendo, todos relajados, otro volumen, otra dimensión.&lt;br /&gt;-Que lindos los niñitos -nos decían las minas, peñiscándonos las mejillas igual que la amigas de mi abuela.&lt;br /&gt;Y nosotros, inmóviles observando las curvas, nos mirábamos con cara de a punto de reventar de la risa como diciendo “a onde estaaaaamos, weon”.&lt;br /&gt;Ahora tres años después estoy en la misma situación, pero en calle 10 de julio en un café que es mucho mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Ignacio Soto Lobos&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115704096484646482?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115704096484646482/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115704096484646482' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115704096484646482'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115704096484646482'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/08/dos-tontos-y-un-caf.html' title='Dos tontos y un café'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115678711671155075</id><published>2006-08-28T10:42:00.001-07:00</published><updated>2006-09-01T11:37:39.846-07:00</updated><title type='text'>Cagados de la risa</title><content type='html'>El estomago vacío, la tripa reclamando, llamando a echarse algo al buche después de un sueño corto y una pesadilla bizarra. Nada mejor que un pan con queso, nada mejor que un vaso de leche para calmar el dragón que llevo dentro.&lt;br /&gt;Me encuentro con el refri en ruinas, un poco más y telarañas. Pero en medio mi salvación, un frasco con mermelada, dulce brebaje que calmaría mi hambre de camionero. Sin esperar, parto un pedazo de pan duro y vierto el dulce. Costumbre mía: siempre comer acompañamiento con pan y no pan con acompañamiento. Masco, tomo un sorbo de leche. El bolo alimenticio ya esta listo para ser tragado.&lt;br /&gt;Luego de una ducha corta y helada, de ponerme el empaquetado uniforme y terminar el pan me dispongo a salir a la calle.&lt;br /&gt;En la micro, leo un resto, pero me detengo por un extraño retorcijón. No se comparaba con los de hambre mas bien con los de dolor. No obstante, no tomé en cuenta los malestares hasta la tarde.&lt;br /&gt;Eran las dos y media, nos disponíamos a un paseo al Parque O`Higgins cerca de mi colegio y los malestares se habían agravado: cada vez mas fuertes y constantes, pero el terco pensamiento mío de no poner el trasero en una taza que no fuera la mía, se sobreponía al dolor. Y pasaron las tres y las tres y cuarto, y los retorcijones aumentaban cada vez más. Una intensidad superior a las escalas de Rigter y Mercali, un dolor incomparable, unas contracciones no de vida, sino de muerte y descomposición. Estaba amarillo y sudoroso, mis compañeros me preguntaban qué me pasaba, ya que no me paraba y estaba pálido. Si el calor me hacía mal, mi error se hizo presente contándoles mi pesar cosa que en ellos provoco el efecto de la bomba lacrimógena, lloraron de tanto reír. No pude más y le dije al profe que quería ir al baño.&lt;br /&gt;-¿Qué quiere señor Pacheco? -preguntó el verdugo.&lt;br /&gt;-Quiero ir al baño profe, porfa.&lt;br /&gt;-No lo puedo dejar ir. Si le pasa algo, es mi responsabilidad. Después qué el digo a su familia si se pierde por ahí.&lt;br /&gt;-Porfa profe, no me ve la cara, estoy que me hago -le confesé afligido.&lt;br /&gt;-Pa´ mí que es puro cuento. Cuántas veces me ha mentido, señor Pacheco, diciéndome que va al baño y se va por ahí a capear clase, ¿dígame?.&lt;br /&gt;-Pero esto es distinto, profe. Si no me deja, literalmente dejo la caga acá.&lt;br /&gt;-No puedo. Póngase un corchito o si no apreté le hace bien para la próstata.&lt;br /&gt;Me senté en la banca apretando lo más que podía y pensando en mi próstata; tan fuerte se me iba a poner, pues llevaba toda la mañana aguantando. Fueron tres minutos de tortura los que pasaron en donde el verdugo se ablandó, creo yo, mirando mi cara sudorosa, angustiada. Atrás quedaban los gritos de mis compañeros, que no me vaya a cagar, que si el mojón me estaba escribiendo en los calzoncillos, que si llevaba confort y otra sarta de estupideces.&lt;br /&gt;El trayecto al baño no lo voy a olvidar. No podía correr, tenía que mantener al piernas juntas. Sentí que me violaban, un peso tremendo, un dolor que no se lo doy a nadie.&lt;br /&gt;En el trono, me acordé de “American pie”, la película en donde tanto me reí mirando a uno de los protagonista corriendo al baño del colegio por problemas digestivos provocados por un gracioso compañero de colegio. Él nunca había posado su culito americano en un WC ajeno, al igual que yo. Pero el baño que le toco al actor era mucho mas glamoroso que el cuchitril sucio y lleno de rayados subversivos que me correspondía.&lt;br /&gt;Ahora que estoy livianito pienso en la promesa absurda que me hice, de no situar el trasero en taza ajena y prometo que, si mi fisonomía lo amerita, no me aguantaré, pero como WC propio no hay “¡oh ray!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Fabián Pacheco&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115678711671155075?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115678711671155075/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115678711671155075' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115678711671155075'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115678711671155075'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/08/cagados-de-la-risa.html' title='Cagados de la risa'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115678104263947761</id><published>2006-08-28T09:02:00.000-07:00</published><updated>2006-08-28T09:04:02.653-07:00</updated><title type='text'>Derecho de admisión</title><content type='html'>No frecuento lugares de baja estofa y mala fama. No por algún tipo de arribismo adolescente. Pero me apestan esos púberes que no le han ganado a nadie y se dan el lujo de creerse “exclusivos”. Yo más bien no voy a esos lugares por que, como el público que los frecuentan, tratan a toda costa de aparentar algo que no son. Tampoco tengo ningún dejo de punk rancio street fighter, pero esa noche, la del cumpleaños de Silvia, había botellón de mil doscientos en el parque Bustamante. Rodeado de casi punks, casi lesbianas, casi maricones, casi gente. Así como la Silvia.&lt;br /&gt;A las doce habíamos tomado bastante, así es que todos parecían mas decentes ante mis borrachos ojos. Pero igual había que encontrar algo que hacer. Y un tipo digno de concursar como doble del doble chileno de Madonna dijo:&lt;br /&gt;-Yo sé de una disco donde dejan entrar gratis y es piola.&lt;br /&gt;Caminamos por Plaza Italia y Parque Forestal. Pese a que es bien sabido que a esas horas en el parque las cosas se ponen color de hormiga.&lt;br /&gt;Llegamos a una calle cercana a Bellavista y, a la entrada, una argentina nos invitó a pasar.&lt;br /&gt;-Es gratis -dijo, y seguimos por un pasillo, particularmente adornado con iluminados cuadros como de películas porno, pero gay y ordinariamente photoshopeados.&lt;br /&gt;-Esta hueá es un cine porno hueon –observé.&lt;br /&gt;-No hueon, si es parte de la decoración.&lt;br /&gt;-Ah,&lt;br /&gt;Siempre digo “ah”, cuando debería haber dicho algo genial e irónico.&lt;br /&gt;-Pero igual es una disco gay.&lt;br /&gt;-¿Y qué tanta hueá? -dijo Silvia un tanto apestada-. ¿Te molesta?&lt;br /&gt;Y yo nada en contra de las discos gay, sólo que no son de mi agrado.&lt;br /&gt;-El que yo sea maricón no me obliga a gustar de estas mierdas –repliqué, mientras aumentaba el volumen de Cher, conforme nos acercábamos a la entrada grande. En la misma entrada un guardia nos paró en seco:&lt;br /&gt;-Ustedes dos no pueden entrar: son “heteros”.&lt;br /&gt;-¿Qué mierda? ¿Acaso no veís mi polera Zara con brillantes? –retruqué con voz de yegua.&lt;br /&gt;-Ya. pero venís con una mina.&lt;br /&gt;-Es lesbiana.&lt;br /&gt;-No te creo. Ella es delicada, se nota.&lt;br /&gt;Al fin de un largo rato de discutir, llegamos a un acuerdo: podíamos ingresar si le comprábamos un completo al guardia. Él no podía moverse de ahí y su naturaleza gorila le pedía a gritos (bastante heterosexuales, eso sí) un completo bien grasiento y nada de gay, como todo lo que había en esa disco.&lt;br /&gt;-Harto surrealista tu cumpleaños -le comenté a la Silvia, y me tiró una oreja.&lt;br /&gt;Después de ese pequeño trámite, entramos para encontrarnos con una caja de fósforos, o quizás mas pequeña aún, llena de maricones patéticos que esperaban con ansias que alguien más joven, más lindo, más grande, más todo. O al menos decente, los tomara en cuenta. Bailamos un rato y nos cansamos. Para sentirnos cómodos, dejamos los bolsos en el suelo. No alcanzamos a terminar de bailar una canción de Madonna, cuando aparece el guardia y nos empuja, para decirnos con rabia inexplicable:&lt;br /&gt;-¡Heteros de mierda!¿ Acaso no saben que aquí tenemos guardarropía?&lt;br /&gt;-¿Y qué tiene? Es un bolso. Además, es mi derecho de blah blah blah blah.&lt;br /&gt;Y ahí solté todo mi discurso sobre el estereotipo y el consumismo. Discurso que nos hizo salir a patadas literales.&lt;br /&gt;Antes de dejarnos en la calle, nos gritó:&lt;br /&gt;-¡Este es un lugar decente!&lt;br /&gt;Ya afuera, Silvia me mira con cara de odio y de “nunca más salgo contigo”. Y desde ese día que no la he visto y esa disco parece que la cerraron por un control de sanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Leonardo Quezada&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115678104263947761?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115678104263947761/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115678104263947761' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115678104263947761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115678104263947761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/08/derecho-de-admisin.html' title='Derecho de admisión'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115644667703584438</id><published>2006-08-24T12:10:00.000-07:00</published><updated>2006-09-01T11:40:45.850-07:00</updated><title type='text'>Encuentro peatonal</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;-Hace frío. ¿Tómame la mano?&lt;br /&gt;-¿Para qué?&lt;br /&gt;-No sé. Para que piensen que somos pololos.&lt;br /&gt;-¿Estai curá, Raquel?&lt;br /&gt;-No, ya no.&lt;br /&gt;-¿Querí comer algo?&lt;br /&gt;-No, nada. ¿Salgamos un rato?&lt;br /&gt;Quería salir. Habíamos llegado recién, pero ya era hora de darle fin al sorpresivo y agitado tour etílico que veníamos haciendo desde la hora del almuerzo, cuando me lo encontré pateando la perra por la Avenida Central y sin siquiera proponerlo, nos metimos a cuanto bar abierto encontrábamos en el camino. El plan era que apenas se vaciara la última botella, tenía que tomar el bolso y entrar al baño. Él mientras se paraba, dejaba algo en la mesa simulando la propina o algo así, pedía fuego en cualquier mesa que estuviera bien lejos de la nuestra y lo más rápido que pudiéramos nos encontraríamos en la puerta. Y así la misma hazaña en todos los demás.&lt;br /&gt;Este loco estaba bien loco. Por eso me gustaba; por eso mismo apagaba el teléfono cuando estaba con él para no perderme detalle, y por eso también no me daba ni cuenta cuando no alcanzaba a vaciar el vaso y ya estaba hasta el tope otra vez. Tenía ese “qué sé yo que no sé qué”, una capacidad de emborracharte la perdiz totalmente innata. Podía convencerte de cambiar el “mierda” por un “Pinochet” en el “viva Chile” en un dos por tres y así mismo te ponía a vociferar con él un “correlé, correlé, correlá”.&lt;br /&gt;Después de la enésima hazaña del perro muerto, me ayudó a poner en línea los sentidos y la cabeza en alto “siempre digna, Raquel”, me decía la Cynthia en estos casos, “cuenta hasta tres”, “¡mentalízate hueona!”. Me daba la puerta y su mano sobre mi hombro un gusto a tentación insoslayable, a una especie de purgatorio con luces rojas al poco apetito que de un tiempo a esta parte he tenido por la aventura. Tú me dices cuánto. ¡Hasta ahí! ¿Cola o blanca?. Así solito nomás, total a estas alturas qué más me puede hacer. Su mirada cómplice y un tanto extrañada, el vaso a medio llenar y mis manos acaloradas eran la perfecta atmósfera para proponerle pasar la noche en su cama con esta fulana que no quería dormir sola, pero había que esperar a que terminara de contarme una historia de no sé que cosa que venía balbuceando, hace más de media hora. “Hay que creerle la mitad a este nomás”, “es más cuentero”, decían todas, pero todas esas eran lenguas venenosas, envidiosas. Todas andaban tras él.&lt;br /&gt;-¡Corre!&lt;br /&gt;Me agarro fuerte la muñeca, el semáforo daba la luz para cruzar, pero así de rápido como íbamos en la mitad de la calle me soltó la mano y se tiró al suelo, ocupando dos franjas del paso peatonal.&lt;br /&gt;-Acuéstate conmigo.&lt;br /&gt;En ese momento hubiese cambiado las franjas por la pálida decoración de las sábanas, pero no lo pensé ni media vez y ya estaba recostada también. Quedamos pegados hombro con hombro.&lt;br /&gt;-¿Cuánto se demora en cambiar la luz?&lt;br /&gt;-No sé. No importa. Apenas sintamos un auto o uno de los dos vea las luces nos echamos a correr.&lt;br /&gt;-¿Estai comiendo chicle?. Dame.&lt;br /&gt;Me puso entonces, en frente la boca entreabierta, me mostró el miserable y roñoso chicle, todo masticado y que seguramente ya no tenía ni sabor. Pero me lo encontré tan cerca que, un poco por condescender, me puse frente a frente. No importa, le dije, no soy mañosa. Entonces, de un momento a otro, como si ya tuviera uno de los extremos de ese chicle peliento entre los dientes me aventuré, pero apenas llegué a rozar su aliento alcoholizado, ahora subversivo, el chicle desapareció, se lo metió de un sopetón a la boca. Pero eso ya no me importaba. Y ahí. Ahí mismito, recostados en medio paso peatonal me besó, importándole bien poco si había más gente, lo que fueran a decir si alguien conocido nos veía, la oleada de bocinas que de la nada orquestó, sin ton ni son, el paréntesis. Nunca le ha importado, siempre ha tenido un instinto desorbitado por el desenfreno. Me volví sorda y muda, la gente seguía gritando, pero con ese chicle mugriento que más que sabor a menta, tenía gusto a ron, ya tenía lo que quería.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Escrito por Raquel Pinares.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115644667703584438?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115644667703584438/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115644667703584438' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115644667703584438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115644667703584438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/08/encuentro-peatonal_24.html' title='Encuentro peatonal'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115644465444283441</id><published>2006-08-24T11:36:00.000-07:00</published><updated>2006-08-24T11:37:34.456-07:00</updated><title type='text'>Por la boca murió el pez</title><content type='html'>-Hola, Fran, flaquita, soy el Lucas. Te hablo rápido porque llamo de celular. Vas malas lenguas me dijeron que estabas en Valpo, y yo y un amigo también. Además, no tengo donde quedarme. ¿Qué te parece si nos juntamos en 20 minutos en la Plaza Sotomayor?&lt;br /&gt;Este simple llamado me desconcertó por completo. Una llamada extraña, llena de misterio. Mi mente, aún con algo de ingenuidad, no se había percatado que dios había puesto en mi desviado camino un alma pecadora.&lt;br /&gt;Veinte minutos después llegué a esa concurrida plaza, donde la noche pasada habían disfrutado millones de personas la música de los Carnavales Culturales.&lt;br /&gt;A lo lejos, vi a un hombre, bueno, no tenía muy claro si era un hombre o una mujer. Estaba vestido(da) con un polerón fucsia fluorescente. Por su caminar descubrí que era Lucas.&lt;br /&gt;Me fui acercando lentamente. De aquí hasta lo próximos 20 segundos todo resultó como una de las peores pesadillas. Quizás, el cielo se oscureció, y los rostros de las personas que pasaban frente a mí se desformaron con cada paso que daba. Todo fue una ilusión.&lt;br /&gt;A un lado de Lucas, sentado en el suelo estaba Francisco. Como de costumbre, saludé cínicamente, algo que no me resulta difícil en las situaciones incómodas.&lt;br /&gt;Después de engañarme con su mejor amigo, Alexis. Después de repetirme hasta el cansancio que era una alcohólica sin remedio. Después de alejarme del bendito camino de la luz. Después de dejar embarazada a una perra X estando conmigo. Después de invitarme al zoológico a un lindo paseo con la intención de practicar sus poses y movimientos animalescos conmigo. Y por último pero no menos terrible, ser el causante de estar sumida a 2 citas a la semana con el psiquiatra.&lt;br /&gt;Aparece así, como si nada con cara de Feliz Año Nuevo y quiero recordar viejos tiempos contigo para celebrar. Le di un amistoso beso en la mejilla, la técnica para regresar al camino de las buenas ovejas era perdonar.&lt;br /&gt;Seis horas más tarde, nos fuimos los tres, bien perfumados a buscar vida nocturna por aquellas calles, aquellos callejones del mítico Valparaíso, esas esquinas donde se ve escrito "zona de burdel". Tomamos rumbo a uno de esos bares picantes de las calles aledañas.&lt;br /&gt;Tras docenas de cervezas y un par de chorrillanas, un calor invadió mi cuerpo y salimos del lugar. La adrenalina se vivía, al atravesar las calles corriendo y no caerse de la monumental escalera que con osadía nos guió a nuestra humilde habitación.&lt;br /&gt;Dos colchones, tres sacos de dormir, un vodka y aquella botella de jugo Watt's boca ancha... Creo que la puerta se abrió, porque de aquí el recuerdo tiene es su alrededor nubecitas blancas:&lt;br /&gt;La tía loca de la pensión dijo:&lt;br /&gt;-Chiquillos, ¿cuando van a acostarse?&lt;br /&gt;Una voz lejana respondió:&lt;br /&gt;-Luego tía, el copete se está acabando.&lt;br /&gt;El portazo hizo retumbar mi cabeza y me llevó al estado del nirvana: la puerta jamás se abrió, gente desconocida con caras desformas trataban de abrir la puerta, Me sentía como un vil animal observado por los demás. Cada movimiento era seguido por miles de ojos.&lt;br /&gt;Mis ojos y mis oídos ya no podían más. La gente que observaba se marchó, y llegó la hora de dormir acompañada con unas locas ganas de vaciar la vejiga.&lt;br /&gt;Traté de tranquilizarme, pero al ver a mis dos acompañantes meando en aquella botella de Watt's boca ancha, me hizo decir:&lt;br /&gt;-Francisco, acércame la botella.&lt;br /&gt;La tomé con mis dos manos. El plástico estaba tibio y su contenido burbujeante. Me fui a un cuartucho de aseo de la misma habitación, me subí la falda y me bajé las pantys, invoqué a todos los santos y a las fuerzas sobrenaturales para acertar en la boca ancha. Risas se escucharon.&lt;br /&gt;-Oye huevón, no sé si es mi idea, pero creo que la Fran nos ha estado engañando todo este tiempo.&lt;br /&gt;-Sí, parece que es hombre, huevón. Tiene mejor técnica que nosotros.&lt;br /&gt;Salí radiante, con botella en mano, hasta otro aire se respiraba. Alguien lanzó la botella y su contenido por la ventana.&lt;br /&gt;El secreto se guardaría para siempre, porque –como dice el refrán- “por la boca ancha muere el pez”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Francis "boca ancha" Villegas&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115644465444283441?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115644465444283441/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115644465444283441' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115644465444283441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115644465444283441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/08/por-la-boca-muri-el-pez.html' title='Por la boca murió el pez'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115602988453020891</id><published>2006-08-19T16:23:00.000-07:00</published><updated>2006-08-19T16:24:44.546-07:00</updated><title type='text'>Antivisita</title><content type='html'>Cuando Javier nos invitó a Kati y mí a la casa de su hermano, en Las Cruces, pensé que era sólo con la intención de sacarnos del estrés santiaguino. Y como nunca niego una invitación a la playa, llegamos a la estación de metro Pajaritos y nos instalamos esperando que un automovilista se apiadara de estos tres jóvenes zaparrastrosos y nos llevara hacia el litoral.&lt;br /&gt;Establecidos en la casa del hermano playero de Javier, salimos a pasear y a buscar "vida marina" entre las rocas. De pronto, mientras bajábamos, Javier dobla inesperadamente por una esquina y se detiene frente a una casa antigua pero muy bonita que tenía un furgón tipo pan de molde estacionado afuera.&lt;br /&gt;-Llegamos -nos dice.&lt;br /&gt;Al ver nuestra cara de desconcierto nos explica que el viaje a Las Cruces era especialmente porque quería ir a ver a Parra. ¡A Nicanor Parra! Estábamos nada menos que frente a la casa de Nicanor Parra y al lado del Parramóvil, como él mismo le dice a su furgón.&lt;br /&gt;-No les quise contar antes para no ilusionarlas... en una de ésas, no encontraba la casa y se habrían quedado con los crespos hechos -se disculpó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de gritar varios ¡aló! desde la reja, se abre la ventana que parecía ser del baño y aparece don Nica con el dorso desnudo, exhibiendo una divertida quemada de camionero. Lo saludamos, y él respondió haciendo un tímido ademán con la mano al estilo paz. Cuando le dijimos que veníamos solamente a visitarle, nos dijo que por favor volviéramos más tarde, ahora se estaba preparando para una ducha. Le propusimos volver dentro de una hora y media y él estuvo de acuerdo.&lt;br /&gt;Mientras esperábamos, continuamos el viaje en busca de "vida marina", sin dejar de comentar lo increíble que es Parra, y ¡quién iba a pensar que estaríamos conversando con don Nica en su propia casa!&lt;br /&gt;Una hora y media más tarde - tiempo que se nos hizo eterno- llegamos otra vez a la casa del antipoeta. Sonaba un tango de Piazzola muy fuerte y era difícil que lograra escucharnos. Después de mucho gritar nos dimos cuenta de que nos había oído, porque apagó la música y cerró las cortinas sin asomarse: no quería hablar con nosotros. ¡Igual nos quedamos con los crespos hechos!&lt;br /&gt;Bueno... mal que mal, de Nicanor Parra se puede esperar cualquier cosa. Tal vez otro día nos aparezcamos por allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Paula Guaquiante&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115602988453020891?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115602988453020891/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115602988453020891' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115602988453020891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115602988453020891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/08/antivisita_19.html' title='Antivisita'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115577969677510440</id><published>2006-08-16T18:54:00.000-07:00</published><updated>2006-08-19T16:15:58.686-07:00</updated><title type='text'>Calamar</title><content type='html'>Son las 9:30 de la noche, y nos encontramos en el “hoyo del rector” para discutir temas de convivencia y actividades a realizar el día siguiente.&lt;br /&gt;La Magda y el Tomás funcionan como dirigentes: hacen un gran llamado de atención a “Pepino” por robar un tarro de duraznos en conserva. Se llama a una votación con todos los reunidos definiendo la estadía del niño.&lt;br /&gt;Peor es el caso de “Calamar”.&lt;br /&gt;Fue en esa misma reunión en que la voz de un niño desconocido, desde un rincón invisible, con un cigarro que no le hacía juego en su mano, dijo:&lt;br /&gt;-Yo conozco a un loco que está acá y no es del colegio, pero es amigo mío.&lt;br /&gt;Por supuesto todos quedamos estupefactos. El rudo ambiente anterior se transformó en un silencio vomitivo, en que los rumores actuaban como alfombra de la situación. El Tomás lo rompió:&lt;br /&gt;-¿Pero quién es ese niño? ¿Dónde está?&lt;br /&gt;Esas dos preguntas cambiaron el contexto a uno de bulla, acusaciones, defensas, “putas las weas”, impotencia, sangramiento y sarro. Parecido a lo sucedía en el libro “1984”, cuando mostraban a Goldstein en las pantallas y diariamente había que odiarlo durante un minuto. Aquí fue durante 15, hasta que llega el acusado, el condenado que podría ser salvado, “Calamar”, nombre que a todos les sonó amigable y que muchos habían visto limpiando baños, cocinando, conversando, a fin de cuentas, aportando. Cambió el escenario, los leones dispuestos a desgarrarlos se retiraron y la amenaza del pulgar inquisidor se tranquilizó.&lt;br /&gt;Yo sólo miraba, tapada con sacos robados, como el niño se ponía al centro para ser visto, analizado y pelado por cada una de las caras que aperraban en esta semana de toma, cómo le exigían argumentación válida para que un ajeno al espectáculo, pero no a las movilizaciones (esto último opinión mía callada). Venía a quedarse a dormir sin preguntar siquiera.&lt;br /&gt;-Lo que pasa es que... yo estoy viviendo con mis tíos, y ellos me dejaron... Estoy en proceso de postulación en este colegio... Por eso, vine estos días... Igual conozco a algunos cabros... Por eso yo...&lt;br /&gt;Finalmente, un pobre muchacho de Primero Medio sin padres presentes que quería estar en un lugar estable... ¡Oh, pobrecito! Esta fue la reacción general, pero siguiendo las normas acordadas y para que todos estuvieran en la misma condición, se tuvo que ir al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Causa furor esto del Circo Romano, esta forma de legitimación de la verdad que termina siendo morbo, como el caso de Calamar. Este morbo es lo que nos acompaña a todos, incluso cuando a las 9 nos sentábamos a ver las noticias (o a las 8 El Termómetro), lo que se mostraba era morbo.&lt;br /&gt;Intentaré definir esa sabrosa y horrible palabra en este mes de protestas. Morbo, en este contexto y en casi todos, es la exageración de un hecho, pero dando importancia a rasgos que venden más, como es el caso de la televisión, cuando de las marchas muestran solamente los destrozos, el negocio de don Pedro saqueado y el gas lacrimógeno que hizo llorar a la señora Patricia (esto última culpa de pacos, en todo caso); también el ojo podrido de la menor J.F.A. que por el golpe de un luma saltó 2 metros botando al suelo el cigarro de un ejecutivo que recién había olvidado su celular en el Dragón Rojo, café ubicado cerca de Plaza de Armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Rocío Pérez&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115577969677510440?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115577969677510440/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115577969677510440' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115577969677510440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115577969677510440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/08/calamar.html' title='Calamar'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115524164963023849</id><published>2006-08-10T13:20:00.000-07:00</published><updated>2006-08-10T13:27:29.636-07:00</updated><title type='text'>Café sin piernas</title><content type='html'>Hace diez minutos fue mi primera vez. Pero hay algo que me decepciona: mi vida sigue tal cual. Empecemos por que fue algo premeditado; más aún, nuestro escuadrón debió subdividirse en grupos para afrontar tamaña odisea. Partimos inspeccionando los suburbios motelescos que se asemejaran  a los llamados “barrios rojos” tan famosos en Europa. Caminamos por largas calles, eran las seis de la tarde y una niebla londinense cubría la gran capital. Mis ojos se abrían y mi corazón palpitaba acelerado cada vez que pasábamos por  galpones de vidrios oscuros, con luces de neón, adhesivos de micro y nombres tan creativos como Café Tropical. Mientras tanto yo, al ver la proliferación de estos locales en la periferia me iba convenciendo cada vez más de eso que “somos los ingleses de Latinoamérica”. Mi mente anglosajona cayó anonadada al escuchar palabras de un dialecto extraño:&lt;br /&gt;- Oye, Camilo, ¿y tú nunca hay entrado a un café con piernas?&lt;br /&gt;Antes que mi rotundo no se escuchara, se abrió ante mí una puerta con dirección al “café”. Recordé que la Rocío había dicho tener 15. Entonces tuve el presentimiento de que las miradas curiosas no irían todas dirigidas hacia mi persona, mas podría (con el tiempo) llegar a ser cliente frecuente. Llegamos a una especie de galería comercial.&lt;br /&gt;- Aquí es –dijo Gonzalo, el profesor e ideólogo de esta aventura.&lt;br /&gt;El lugar no se asemejaba en nada a las remoliendas europeas; una artificial “mujer de la vida” nos abrió la puerta, mientras yo me escondía detrás de Rocío, tratando de poner cara de mayor de edad. El ambiente era espeso, lúgubre. Quizás la humareda me desconcentró demasiado y no pude lograr un rostro adulto. Un reggaeton sonaba en la tienda-cueva; recordé viejas fotos del Bim Bam Bum, con Germaín de la Fuente desgarrándose las venas mientras se tomaba un pipeño. De las bailarinas, sin comentarios; aunque a decir verdad tenían un parecido excepcional a las del café”. Como adentro se respiraba una mezcla de desodorantes, licores fermentando, tabaco, fluidos corporales y jugos gástricos; no logré entender a que se debía el nombre “café”. Me sentí como con clase, afortunado de estar en un lugar frecuentado por personajes como Joaquín Lavín y alguno que otro diputado. La “cafetera” nos besó uno a uno en la mejilla; preguntó qué queríamos. Una gran voz respondió “unas cervezas”.  Mascando chicle, la geisha nos encara nuevamente. Pregunta qué estamos haciendo, por qué estamos ahí. Nuevamente la gran voz : somos de un taller de crónica.&lt;br /&gt;Mujer: Ah, o sea que van a escribir de esto&lt;br /&gt;Coro: ¡¡Sí!!&lt;br /&gt;Al menos no me habían echado. Bien. Unos minutos y ya sería socio. Miré a la Rocío. Ella parecía vivir ahí . Por un momento pensé en pedirle un café, pero la agradable señorita interrumpió nuevamente.&lt;br /&gt;- Oye. ¿Y tú -señala a Rodrigo- cuántos años tienes?&lt;br /&gt;- Veinte.&lt;br /&gt;- ¿Y tú? &lt;br /&gt;- Quince -reconozco.&lt;br /&gt;- Ah, entonces te vai a tener que ir, porque después pueden llegar los pacos y nos sacan parte&lt;br /&gt;- ¿Desde cuándo? –interroga Gonzalo-. Yo tenía entendido que a cualquier edad podí entrar&lt;br /&gt;cliente frecuente.&lt;br /&gt;- Sí, pero nosotras no podemos arriesgarnos po.&lt;br /&gt;Nunca Gonzalo estuvo así. Le tirita los labios superiores.&lt;br /&gt;- ¿Y qué voy a hacer? –le pregunto a Gonzalo.&lt;br /&gt;Sonríe estúpidamente, como si de esa forma respondiera, y enseguida repone con seguridad:&lt;br /&gt;-Quédate hasta que lleguen los pacos&lt;br /&gt;No le hago caso. Me dice algo del taller. Está tan re caliente que ni siquiera es capaz de abrirme la puerta.&lt;br /&gt;Salgo defraudado de éste país. Mañana mismo iré a comprar los pasajes a Europa. Quizás allá mi edad será tomada en cuenta. Quizás allí encontraré a gente más cuerda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Camilo Godoy&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115524164963023849?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115524164963023849/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115524164963023849' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115524164963023849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115524164963023849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/08/caf-sin-piernas.html' title='Café sin piernas'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115524094982622215</id><published>2006-08-10T13:13:00.000-07:00</published><updated>2006-08-10T13:15:49.843-07:00</updated><title type='text'>El Gran Don</title><content type='html'>Cuando por las tardes de verano, lo veía venir con las típicas condorito claramente una más grande que otra: 40 y 44. Era, definitivamente, un asco. Tenía la apariencia de las empanadas, que procura hacer mi abuela para el 18, con ese tono rojizo de la picada, sino de una gran avispa. Con decir que en la calle le gritaban “pata de causeo”.&lt;br /&gt;            Nosotros -los de la villa- pensábamos que realmente lo había picado una araña, o que simplemente había nacido así, ya que uno de nosotros había nacido sin habla, ¿por qué él no habría de haber nacido así?&lt;br /&gt;            Al comienzo nos daba miedo, hasta que un día, un niño arrancando de su presencia se tropezó cayendo a su lado y, desesperado de su situación, tomó la roca más cercana lanzándosela y dándole justo en la gran frente. El niño, esperando una reacción brusca del Gran Don, se dio cuenta de la mano gruesa y callosa que se le extendía hacia él. La tomó para pararse y soltarla al segundo, y enseguida arrancar entre sollozos por miedo. Desconcertado por haber salido vivo de ésa.&lt;br /&gt;            Al Gran Don solíamos verlo, ya más jóvenes, dirigiéndose a la Quinta El Caribe, ubicada en Avenida Concepción en Colina. Lo veíamos siempre con un amigo de mi viejo, comiendo cerdo estofado al horno con leche de cabra, “el plato de la casa”, de una forma excepcional, además de original, ya que ambos se devoraban el plato de una forma especial, como si fuera un ritual. Este amigo -de lentes tremendos y guata prominente- más de una vez almorzó en mi casa. Tratado con respeto pero confianza, más tarde lo vería envuelto en una engorrosa situación limítrofe, más específicamente “en el caso Laguna del Desierto”. Era Enrique Silva Cimma, ex ministro de Relaciones Exteriores bajo el mando del Presidente Aylwin, presidente del partido radical en ese entonces, además de ser director de alguna escuela del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, no lo recuerdo bien ahora.&lt;br /&gt;            Estos amigos -el Gran Don y Silva Cimma- pasaban conversando de dos temas: misceláneo y fútbol. Silva Cimma siempre se perdía de vista en Pedro Aguirre Cerda con Avenida Concepción, mientras el Gran Don seguía por Concepción hasta esperar siempre a su doncella, la Care Cebolla, como la llamaban los hermanos Catilao, en cambio la Andrea y la Toya le decían Vieja Chica. Recuerdo que a mí me decían Cabeza de Mape.&lt;br /&gt;Más grandes, concluimos que este mito infantil tenía asertivamente varias minas. En su momento, cuando ya dejamos de escupir sus zapatos, de lanzarle peñascazos, de reírnos en su cara y disfrazarnos de elefante emulando su pie, nos dimos cuenta que su figura nos tragaba y nos envolvía y nos deslizaba de una manera increíble hacia su persona, aún cuando ya no lo molestábamos más.&lt;br /&gt;            Con la astucia de saber más por intermedio de viejos conocidos y amigotes de mi viejo, “viejo sabio”, me enteré que este Gran Don -el de la casa colonial y grandes rosales en su jardín, que apenas dejaban ver el frontis de la casa- fue la figura insigne de Deportes Colina Club, anotando más goles que los altos cargos del Ministerio de Obras Públicas (MOP) al gobierno o la geisha en su propio arco. Era el Maradona del tiempo por su técnica dentro del campo, por la fuerza, el empuje y confianza que infundía en el equipo, por lo que hacía en cancha y fuera de ella.&lt;br /&gt;Hasta que un día Sánchez, el presidente de club (sólo un alcance de nombre), se dio cuenta del gran secreto de su disparo de media distancia, según él. Su gran pie. ¡Gigantesco! Decían que la pisaba como nadie, …la pelota, y que su disparo alguna vez había botado un pino insigne cerca de la cancha de San Luis, o que hasta había desnucado a un niñito que estaba  cerca de su casa, cuando entrenaba su derecha avasalladora. Incluso que botaba murallas con su disparo. ¿De qué porte el niñito? ¿Qué murallas?... ¡¡¡Tonteras!!!&lt;br /&gt;            Está de más decir que era el mito futbolístico más grande de Deportes Colina.&lt;br /&gt;Su parecido a los grandes pseudo futbolistas chilenos e internacionales era increíble. Esa irracional pero feliz vida, en ese entonces, de tener muchas minas, de drogarse antes de entrar a la cancha, en el caso de Romario masturbarse para salir en un estado de tranquilo, calma’o, nervioso… ¡¡Ah!! Expectante también. Bueno en ese aspecto, del Gran Don, no tengo la menor idea.&lt;br /&gt;            De Deportes Colina a Magallanes siendo figura autentica e intrínseca, nadie podía negarlo, era un puntero solvente y goleador absoluto, pero como todo artista que toca el cielo de formas tan rápidas y maravillosas tenía que caer. En este caso, de lleno a la marihuana y a las mujeres. Se hablaba de orgías y comida por doquier, lo cual afectaría más adelante su prominente estómago, de manera sutil pero drástica en su carrera de futbolista underground. De esta manera, el Gran Don, se fue quedando cada vez más solitario, anegado de recuerdos domingueros a través de una vida soberbia y reventada.&lt;br /&gt;            Sin esperar más por esta desgracia sabida y sentida, pasó de Magallanes a la Universidad de Chile pero no a su equipo, sino que a la Escuela de Derecho, según dicen, ejerciendo su título rara vez.&lt;br /&gt;            Yo creo que la contienda fue desigual. Ser tragado por su “otro yo”, por el letrado e inoportuno ser que desvió su esencia y las ganas de vivir entristeciéndolo, pero eso sí nunca sufriendo un radical cambio, ya que siempre fue un hombre de ademanes simples pero significativos, amante de la lluvia torrencial y de la sonrisa cordial, nada más que programando su próximo goce y anhelando su vida venidera, para así cumplir los noventa minutos correspondientes y no ser sacado por dar libertad a la moral o tener un estómago hambriento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Diego Pizarro&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115524094982622215?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115524094982622215/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115524094982622215' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115524094982622215'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115524094982622215'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/08/el-gran-don.html' title='El Gran Don'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115505270954215197</id><published>2006-08-08T08:57:00.000-07:00</published><updated>2006-08-08T08:58:29.560-07:00</updated><title type='text'>La infiltrada</title><content type='html'>Todo se confabuló como una misión imposible. El profe armó grupos de cuatro personas para ir a diferentes cafés del Santiago centro. Me tocó ir al Café Árabe, acompañada por tres machos recios con las hormonas desesperadas por entrar. Yo no sabía qué pensar. Era la única mujer y me sentía diferente, porque no recordaba haber pisado uno de ésos antes. A lo más en una de esas penitencias escolares me había asomado por la puerta, y les había comentado a mis compañeros lo que había visto. Pero  ahí, en la puerta del café, me sentía como una verdadera detective. Sentí ganas de mentir mucho y hacerme pasar por otra persona.&lt;br /&gt;Lo primero que se ocurrió fue hacerme lesbiana y seducir a la “cafetera”. Total, nunca se me había hecho difícil hacerlo. Quizás siento alguna atracción escondida por las mujeres, ¡quién sabe! Sin embargo, aquella tarde quería estar a la par con mis compañeros y ser un hombre más, el cual quería ver a mujeres con poca ropa y no quería estar en desventaja. Empecé a imaginar una de esas películas que daban en el Chilevisión los martes a la hora de adultos.&lt;br /&gt;Con un movimiento de cabeza esfumé esa nube, y entramos. No sé, el lugar era como siempre me lo imaginé, a oscuras y con esa luz ultravioleta y con música de fondo, entre sensual y bailable, con ésa que dan ganas de sacarse la ropa. Se nos acercó una mujer muy escultural, como de unos dos metros (ahora se que era el efecto de la barra y los zapatos de tacón). Con una sonrisa nos pidió los carné, pero no mostré el mío por ser menor de edad. El más viejo de nosotros sacó el pase universitario, y supe que tenía que pensar y ser una universitaria. Ése fue el primer rol de esa tarde.&lt;br /&gt;A Christopher y Fabián los noté nerviosos. Sólo observaban y escuchaban. En cambio, el universitario y yo hablamos a más no poder. La mujer cafetera no se quedaba atrás. Tenía una personalidad increíble. Siendo ella, no podría haber hablado tanto usando sólo un sostén blanco luminoso y un hilo dental entre las nalgas.  Ella sí  que era una mujer regia con personalidad.  A su lado, parecía cualquier cosa menos mujer. Mi compañero universitario la seducía, le decía cositas al oído y esa clase de coqueteos. Entonces me dije a mí misma “si se supone que hoy yo soy universitaria y si eso implica que pueda ser una lesbiana que va a los cafés con piernas…”.&lt;br /&gt;Intenté acercarme con mis dotes de actriz. Quería coquetearle, pero mi compañero universitario era un maestro en las artes de seducción, así es que prontamente me rendí. El papel que había escogido no  resultaba. Dejé mis pensamientos de lado y me integré a la conversación. La mujer nos contó que vendían alcohol y que había “privados” que costaban cinco lucas. Le pregunté si había entrado alguna vez a un privado con alguna mujer, y me dijo que sí, pero que no la podían tocar. Entonces me imaginé como  lesbiana que va a los café con piernas con una mina bailándome y actuando como hombre. No me gustó la idea.  Seguí escuchando la conversación: tenía mil historias. Se empezó a acabar el café y ella dijo:&lt;br /&gt;-Oye flaca, ¿te gustaría trabajar de “cafetera”?&lt;br /&gt;Me creé en ese instante el papel de la misma chica universitaria no lesbiana, pero caliente, que necesita pega para comprarse los condones que ocupa en las fiestas de fin de semana.&lt;br /&gt;-Sí –contesté-. Justo ando buscando trabajo esporádico lo necesito.&lt;br /&gt;Y pasó lo menos esperado. Me tomó del brazo y me llevó a hablar con su jefe. ¡Mierda, en que me metí! Observé las caras de risa de mis compañeros y me reí también. El cuarto que entré y el tipo que vi no eran como los mafiosos que me había imaginado. Además, el cuarto no era oscuro, sino más bien era una mezcla de cocina y baño, y el tipo no era un gordo con un bastón y un gato arriba de sus piernas, sino era más bien un hombre flaco sin gracia, con cara de peruano. Me preguntó el nombre, le dije que me llamaba Carla Ríos Espinosa. Fue el primer nombre que se me vino a la cabeza. El hombre me miró de pies a cabeza e insistió:&lt;br /&gt;-¿Cuántos años tienes? &lt;br /&gt;Mintiendo le dije que tenía 18 y que los había cumplido la semana pasada. Me ofreció el trabajo de “cafetera” y me comenzó a nombrar los beneficios, bonos y aguinaldos del trabajo, pero yo no escuchaba porque... miré la barra y me vi  bailando una canción de la Britney Spears cubierta sólo con crema de merengue, moviendo la raja a todo ritmo, sujetada en unos de esos fierros, una vela encendida en el medio. Con un movimiento de mis nalgas, apagaba la vela.&lt;br /&gt;Salí del cuarto, y ahí estaban los tres hombres observándome con cara de “qué pasó, cuenta niña”. Los hombres suelen poner esa cara todo el tiempo, y por mi experiencia me he dado cuenta que son mas cahuineros que las mujeres. Además de siempre querer jugar esas bromas crueles, me suele pasar, la mayoría de mis amigos me tratan como uno de ellos. Soy como “la infiltrada”, como un “niñoniña”. Sí, ese rostro con las cejas levantadas y la boca entreabierta y saltando como idiotas, es la misma cara que puso una ves Cristian Farías para que me subiera arriba de esos burritos que se les echa una moneda de cien pesos y se mueven de arriba hacia abajo. Obvio que no me subí, y hasta  ebria lo hubiera pensado.&lt;br /&gt;El compañero universitario se fue y me quedé con Fabián y Christopher.&lt;br /&gt;Con estas mujeres nunca falta tema: hablamos de travestíes, de cuando engañaba a su marido con clientes, las pechugas postizas, los zapatos agujas, las estrías. Nos contó sobre un caballero que se pajeaba cuando iba tomar café,  que ella una vez haciendo un show se había caído de la barra, y me di cuenta que teníamos cosas en común, aunque yo no ocupe públicamente ese vestuario. Mirando hacia atrás y recordando mis coreografías, una vez yo también  me caí, pero de arriba de una mesa en un carrete y estaba en estado de  ebriedad.&lt;br /&gt;Lo más raro fue que, cuando iba saliendo me quedé pensando si aceptar o no la oferta. Después de todo, era una pega honrada, se conversa todo el día y hasta se le puede sacar plata a esos viejos  de grandes empresas. La idea me quedo dando vueltas. Alguien por ahí me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye Fran, ahí va tu jefe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la verdad de las cosas no me pareció tan mala idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Francis Villegas&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115505270954215197?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115505270954215197/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115505270954215197' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115505270954215197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115505270954215197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/08/la-infiltrada.html' title='La infiltrada'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115457475696093517</id><published>2006-08-02T19:58:00.000-07:00</published><updated>2006-08-08T09:06:57.753-07:00</updated><title type='text'>nefasta realidad playera</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Los Vilos: playa decadente y húmeda, donde la única opción decente -fuera de comer y dormir-, es carretear. La playa en sí es asquerosa.&lt;br /&gt;Son como las 11 de la noche, y estoy con mis hermanas en una casa arrendada por mi familia que ahora no está: quedamos de juntarnos con "la gente" en las dunas (todos saben cuál). La Mile, mi hermana mayor, prepara sus labios, delineándolos con delicadeza y tranquilidad. La Nacha (de mi edad) elije algún chaleco color “tierra otoñal” para ponerse.&lt;br /&gt;Yo, lista y sentada en el sillón de cuero reclinable, que a estas alturas suena por todo lo que lo botábamos cuando jugábamos con mis primos chicos (la casa la arrendamos hace años), veo a través de una pantallita como en Santiago los vagabundos se derriten de calor, mientras los políticos hacen campaña como enfermos olvidando ciertos “detalles sociales” en la televisión. -¡Apúrense!-les digo-. ¡Llevan como media hora weando!&lt;br /&gt;Me alegan algo que no entiendo pero luego bajan.&lt;br /&gt;La caña de la noche anterior aún nos tiñe la cara con esa particularidad que sólo el alcohol sabe hacer.&lt;br /&gt;Subimos la escalera con un frío de la puta madre, donde todo el glamour queda abajo, para ir a comprar en Las Cuatro Esquinas -una de las miles de botillerías de que hay en el pueblo,  que la gente tiende a chupar cuando se pone fome un lugar. Por supuesto, nos encontramos con todos.&lt;br /&gt;-Weeena cabras! ¿Cómo va la vida? -pregunta el famoso “Paladines Junior", más conocido como “abuelo”.&lt;br /&gt;La Mile responde:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;–¡Bien po! Oye, pero ¿qué vamos a comprar?&lt;br /&gt;Ahí se complica todo, la platita, el "juntar monea", pero nunca falta el guatón poderoso que pone la mitad pa’ copete, hoy es el turno de “Chancho Toby”.&lt;br /&gt;Bajamos a nuestro hogar nocturno “las dunas”; un poco húmedas, pero igual salvadoras del cuartel de los pacos que hay a media cuadra. Cuando nos sentamos en la clásica forma circular un tipo se le pega a la Nacha pa’ jotearsela.&lt;br /&gt;Después de tres chelas y un ron limón, le pregunto al tipo en voz alta:&lt;br /&gt;-¿Te gusta mi hermana?&lt;br /&gt;Me mira no entendiendo nada y se tapa la boca de forma poco masculina. No me pescó mucho, pero retardadamente me contesta a mi oído derecho:&lt;br /&gt;-Sí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pero como soy media sorda de ese lado grito: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;-¿QUÉ? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Responde con ese “sí” medio mariconcito de nuevo. Me da mi ataque borracho, lo abrazo y le digo también a su oreja:&lt;br /&gt;-Vale, pero me la cuida que es buena la cabra -se ríe, y diez minutos después me doy cuenta de lo patético y del estado etílico de todos, por lo que mi comentario no se notó.&lt;br /&gt;Entre cahuín, secreto, risa y abrazo, me doy cuenta de la hora: 5 a.m. Todo sigue igual. Una tal Feña me habla y no se percata de su tufo, lo que me causa una triste caída de espalda debido a mi ataque pseudo-asmático de risa, estaba tan mal que no me pude parar y como si fuera una abuelita la Mile me ayudó.&lt;br /&gt;Las 6 a.m.: gritábamos y no quedaba nada de alcohol. De repente surgió el comentario maldito:&lt;br /&gt;-Oye, ¿y la Nacha? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Todos se dieron vuelta y miraron a una masa que se revolcaba con otra en la arena: Nacha y el ahora denominado "Chancho Palo” tiraban como monos. Nadie le dio mucha importancia.&lt;br /&gt;De hecho, eso fue lo que marcó esa noche, que no hubo nada interesante ni memorable, no como la anterior en que un tipo que se creía cubano gritaba a las 5 de la mañana con toda su voz estomacal a las chicas vileñas, luego descubrimos que era argentino.&lt;br /&gt;8 a.m, volvemos las 3 sin comentarios y con un bajón que te lo encargo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;&lt;strong&gt;Escritor por Rocío Pérez&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115457475696093517?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115457475696093517/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115457475696093517' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115457475696093517'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115457475696093517'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/08/nefasta-realidad-playera.html' title='nefasta realidad playera'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115336394566690754</id><published>2006-07-19T19:51:00.000-07:00</published><updated>2006-08-08T09:08:18.293-07:00</updated><title type='text'>Yo fui diego Ramírez</title><content type='html'>Realmente la visión que me han dado de la sociedad de escritores es de un grupo de viejos que se leen entre ellos mismos todo el tiempo. Que no es la gran cosa, que no tiene mucha relevancia etc. Yo realmente miro con una cara de desconcertado cada vez que oigo de eso, por que en realidad no sé lo que es, ni donde está y menos si alguna vez fue respetable. ese día había una lectura de poesía no era muy entretenido bueno nada lo era mucho en el mundo de la literatura. Pero hay que ir a todos lados, en cualquier parte puede haber una cámara lista para enviarme directamente a la pagina social de algún diario.&lt;br /&gt;Mientras escuchaba a diego leer sobre algunas cosas que entiendo y otras que no entiendo, se me vino a la cabeza una vez cuando salimos a bailar. Obviamente a una fiesta muy concurrida, con lo mas top de lo top. O sea que si te vas a sacar a la luz que tenga al menos un propósito. Ya al menos a unas tres cuadras del lugar se veía el montón de gente que con cara blanca de frió, base, miedo y otros maquillajes. Nos miraban preguntando una que otra cosa, “tu eres niño gato?”, “disculpa tu eres diego Ramírez?”, “hay yo compré tu libro”. Realmente con lo tímido que es diego no creo que haya estado muy cómodo con tanto halago. Incluso una niña me confundió y creyó que el escritor famoso era yo. Los adolescentes de hoy son muy raros. Buscan ser algo que no son todo el tiempo. Y me incluyo. Hablan de libros que no han leído nunca. Van a lugares donde no entienden ni la mitad de las canciones y se enamoran de personajes y seudónimos todo el tiempo.&lt;br /&gt;De repente eso es bueno, al fin y al cabo con diego no nos quejamos de ser conocidos, aunque ninguno por lo que hace, sino por su popularidad. Esa noche estaba llena la entrada del afamado club miel. Pero repleta. Una amiga me ubicaba cada cinco minutos por celular. Y con diego ya nos veíamos quedándonos afuera.&lt;br /&gt;El problema era que había que ser mayor de edad para entrar. Nunca ha sido mi problema por que no represento diecisiete años. Pero esta vez le pedían el carné hasta a las abuelitas.&lt;br /&gt;Yo no sabia que hacer en realidad no se me ocurría como. Pero a diego se le ocurrió la idea de que esa noche fuero yo, Diego Ramírez. Solo habían dos formas, o me dejaba crecer el pelo, y me ponía polainas. O simplemente mostraba su carné al pasar. el pasó primero y detrás de él yo tome su carné y lo mostré también, esa noche yo fui Diego Ramírez, no era tan difícil como se cree. Y realmente tampoco andaba de impostor por el mundo. Pero quizás no somos tan diferentes como yo creo.&lt;br /&gt;Eso mismo pensaba mientras el me hablaba de sus cosas en una fuente de soda mientras comíamos papas fritas en vez de ir caminando hacia la segunda lectura. Y como no somos muy diferentes quizás nos caímos bien por eso. Corría la noche y después de la lectura a la que no llegamos fuimos a beber a un bar al que traté de irme lo mas al fondo posible, no vaya a ser que me encontrara con un conocido, o peor alguien me tomara una foto tomando cerveza y sentado en una silla de plástico! No, atroz.&lt;br /&gt;Después de varias cervezas ya tenia que irme a mi casa y diego me recordó que era mejor irse en taxi, bueno me fui y al llegar a mi casa, busqué mi billetera y ya no estaba, no quise desesperarme, pero al rato no aparecía y yo recuerdo bien haber pagado y todo, entonces no sé realmente donde la pude haber dejado, lo que mas me apesta es el dinero perdido, nunca había llorado por algo, excepto ahora. Desde ahí que odio a diego Ramírez, por que el que yo haya perdido mi billetera hinchada y rebosante de dinero es culpa suya. Si al fin y al cabo la noche que fui Diego Ramírez estaba bien despistado y se me perdía todo, así que fue lo que me quedaba de Diego lo que me hizo perder la billetera…. Mi dinero. Donde estará?... Quizás que chileno promedio lo habrá encontrado y ahora lo está gastando en un 2X1 en líder o algo así….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Leonardo Quezada&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115336394566690754?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115336394566690754/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115336394566690754' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115336394566690754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115336394566690754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/07/yo-fui-diego-ramrez.html' title='Yo fui diego Ramírez'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115334010664114221</id><published>2006-07-19T13:13:00.000-07:00</published><updated>2006-08-08T09:08:56.723-07:00</updated><title type='text'>Diluido</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 18pt; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:times new roman;" &gt;&lt;span lang="ES-CL"   style="font-size:100%;color:black;"&gt;Palabras bellas que se funden en melodiosos ritmos para entrar a nuestros oídos y hacer que nos perdamos en mundos oníricos en los que nosotros mismos no importamos, eso es más o menos lo que yo pienso de la poesía. Aquel día yo me encontraba en ese ambiente poético.&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 18pt; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:times new roman;" &gt;&lt;span lang="ES-CL"   style="font-size:100%;color:black;"&gt;Por diversas razones, yo llevaba ese día 48 horas a mis espaldas de actividad continuada, clásica en período de exámenes, pero pese a eso me encontraba escuchando poesía en la S.E.Ch. “Siempre he considerado que ese es un antrote borrachos y maricones”, me decía siempre un amigo que seguramente jamás había ido a este lugar y que probablemente lo decía porque lo había escuchado alguna vez de su ignorante padre. Lo cierto, es que a lo mejor era así, pero eso a mí no me importaba en lo más mínimo pues para mi propósito no influía en nada. A mí, lo que me parecía fantástico de ese lugar era que uno llegaba y se perdía entre palabras hermosas y personas desconocidas, igual que cuando uno va a las fiestas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-INDENT: 18pt; TEXT-ALIGN: justifyfont-family:times new roman;" &gt;&lt;span lang="ES-CL"   style="font-size:100%;color:black;"&gt;El último carrete al que fui no se alejó de esta tónica. Entré e instantáneamente me sentí diluido, perdido en la masa de gente que se levantaba sobre un murmullo que iba desde política y la existencia de Dios, hasta la tendencia sexual de algún invitado, él que seguramente al igual que la mayoría, no tenía la menor idea del camino que debió recorrer para llegar allí. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span lang="ES-CL"    style="font-family:times new roman;font-size:100%;color:black;"&gt;“No es el alcohol lo que pone ebria a la persona, sino la actitud”, fue una frase que leí alguna vez en algún libro. Creo, sinceramente, que es cierto porque si la cerveza &lt;i&gt;Escudo&lt;/i&gt; que tengo en mi mano fuese la que produce este acuoso yo, podría vivir en los carretes de antaño sin la necesidad de recurrir a mi pequeña máquina del tiempo llamada memoria, la cual es azul en mi concepción mental ya que la había intentado asemejar al recuerdo de una serie infantil, para así darle ese dejo de calidez que tiene la niñez. Pero ya sea en la S.E.Ch., en carretes o en palabras escritas, uno siempre debe enfrentarse a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Rodrigo González.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115334010664114221?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115334010664114221/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115334010664114221' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115334010664114221'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115334010664114221'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/07/diluido.html' title='Diluido'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115333730545522963</id><published>2006-07-19T12:14:00.000-07:00</published><updated>2006-08-08T09:12:26.746-07:00</updated><title type='text'>Crónica de motel</title><content type='html'>Por un dato , el jueves caminé a la sociedad de escritores,donde esa tarde se realizaria una lectura de poemas. Era en las primeras cuadras de Vicuña Mackenna, en una de las típicas calles "moteleras" que acostumbraba a recorrer, traviesa, en los tiempos de colegio.&lt;br /&gt;Dí con el lugar y entré, con un cigarro apagado, algo risueña pues las imágenes de los años pasados en esas calles se hacían presente de una manera muy cómica. Prendí el cigarro y decidí prestar atención a quien empezaba la lectura, buscando en un libro propio, seguramente, lo seleccionado para la ocasión.&lt;br /&gt;Mientras él leía, fue imposible sacar de la retina los recuerdos en esas cortas calles perpendiculares al parque Bustamente.&lt;br /&gt;Al segundo o tercer poema era un hecho que me encontraba urgueteando el pasado, buscando la historia añeja que implicara ese barrio y ese dejo de romanticismo homosexual que creí decifrar en lo que leía el&lt;em&gt; poeta&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Durante el tiempo que seguí dividida entre escuchar y &lt;em&gt;recordar &lt;/em&gt;fue una historia la que se apoderó de mi atención.&lt;br /&gt;Era acerca de un día de septiembre en el que muy temprano y acompañada buscaba un edificio que escondía un departamento "hecho para el amor", osea, un departamento que era arrendado por horas para amantes sin refugio.&lt;br /&gt;Era algo nuevo, otra historia, pero el miedo a la novedad y a lo que pudiera salir mal , me mareaba increíblemente. Después de dar con el edificio número seis de Vicuña Mackenna, &lt;em&gt;nos &lt;/em&gt;sentamos en una banca frente a la entrada, con la vista fija en el sexto piso, especulando que la ventana con cortinas rojas era el lugar que nos esperaba.&lt;br /&gt;No me atreví a dar el primer paso y buscar las llaves que un supuesto dueño me entregaria. Permanecí sentada, contagiando mis temores y pudores. Probablemente estuvimos más de tres cuartos de hora (tal vez más)tratando de tomar "la mejor decisión", en eso se nos pasó la hora de entrega de llaves.&lt;br /&gt;Me calmé, ya no entrariamos, pero la "necesidad física" era insistente y con eso no podía hacerme la desentendida. Nos paramos de la banca y nos dirijimos en búsqueda de un motel en las calles vecinas.&lt;br /&gt;Concluímos que más tranquilidad podía darnos un lugar que asumiera su función y no un departamento como ese ; escondido y con olor a mafia. Quisimos pensar que fue una buena decisión &lt;em&gt;no entrar&lt;/em&gt;. ¡Vaya a saber uno qué escondía el lugar y qué uso le daban quienes lo frecuentaban! . En fin, fueron mil excusas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me paré del asiento cuando se acabó la lectura del segundo &lt;em&gt;poeta&lt;/em&gt; y salí del lugar. Pasé frente al edificio seis y vi a &lt;em&gt;dos hombres &lt;/em&gt;jóvenes fumando en la banca frente a la entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Jimena Colombo&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115333730545522963?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115333730545522963/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115333730545522963' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115333730545522963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115333730545522963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/07/crnica-de-motel.html' title='Crónica de motel'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-30923456.post-115319367251036544</id><published>2006-07-17T20:00:00.000-07:00</published><updated>2006-09-06T15:04:27.873-07:00</updated><title type='text'>Sabor a mí</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Primera Estación&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Si hay algo que no soporto en esta vida, es la poesía: escritura de pensamientos tontos y disparatados, para gente de corazones afligidos.&lt;br /&gt;Creía firmemente que este día no podía empeorar, pero aquí voy junto a un grupo de cabros que apenas conozco dirigiendo mis pasos a través de un camino lleno de recuerdos dolorosos. Ahumada, especie de gran cañon del Colorado y su enorme río de gente, una enorme grieta dolorosa en medio de mi pecho. Estación Baquedano, Plaza Italia, dos grandes llamas en las que aún arde mi difunto corazón.&lt;br /&gt;Lectura de poesía, que cosa más horripilantemente fome y, más encima, por partida doble. Sociedad de escritores. ¿Dónde están los escritores? No hay ninguno, o al menos que yo conozca.  ¡Oh! Me equivoco, aquí a mi lado hay uno: Gonzalo, ¿Gonzalo? Apenas recuerdo su nombre, mientras tanto un montón de alcohólicos beben y festejan a mi alrededor.&lt;br /&gt;Sabor a mí, la segunda patita poética. ¿Sabor a qué?&lt;br /&gt;-A mí.&lt;br /&gt;No sé por qué, pero me tinca que mi sabor es un poco amargo y tóxico. Palabras ponzoñosas han asesinado muchas buenas intenciones, aún incluso antes de que estas aparezcan en los corazones. ¡Lo sé! Soy amargo, es lo que todos dicen, y continúa esta solitaria noche.&lt;br /&gt;Inmerso en un mar de aburrimiento, de pronto como por arte de magia llega ese chispazo que salva la noche, la escucho. Es esa canción de Green Day, que por esas casualidades de la vida también le gusta a Gonzalo. Puedes tener claro que ahora jamas olvidaré tu nombre.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Segunda Estación (Disculpas del caso)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Estas líneas son una disculpa por haber herido algunos corazones suceptibles con el ácido de mis palabras. Es verdad que no me gusta la poesía; es más, no la soporto, no soporto las palabras melosas, escritas con manos temblorosas y un par de ojos a punto de estallar en llanto.&lt;br /&gt;Les pido disculpas, queridos lectores, por no apreciar el sopor de Neruda, ni entristecerme por el dolor que debe sentir el niño de los pies azulosos de frío de nuestra Mistral, Dios mío. y no sólo no soporto la poesía, ¡la aborrezco!&lt;br /&gt;No, ¿pero qué estoy diciendo, chicos? Retiro todo lo dicho. Por favor, hagamos como que todo lo anterior nunca existió. Digamos aquí, entre nosotros, que jamás dije eso, y que nunca más se hable del caso. He cometido un grave error y creo que me costará mucho superarlo.&lt;br /&gt;Amo la poesía, adoro las palabras desgarradoras que penetran hasta el fondo de mis entrañas y dejan una herida difícil de sanar, una herida sangrante y maloliente. Creo que la poesía -¿o será poseía?- es lo mejor del mundo, siempre y cuando lleve una buena melodía -¡sí, mis pequeños amigos!, me encanta la música-, como permitirme olvidar esas palabras que penetran como una daga mi corazón, al escuchar el canto lastimero de Amy Lee, vocalista de Evanescence, al pronunciar las frases que conforman esa cancion "My inmortal"; o "The time of your life", canción de Green Day que me hace replantear muchas cosas, sobre todo en cómo pierdo el tiempo en esta vida.&lt;br /&gt;La música me hace cuestionar el por qué estoy aquí echado en mi cama, escuchando música y escribiendo, considerando que debería estar buscando pega, pololeando, para luego casarme y tener muchos hijos. Pero no, sigo aquí, tratando de escribir algo coherente, soñando que algún día lograré mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escrito por Cristopher Contreras&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/30923456-115319367251036544?l=lainvenciondelaciudad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/feeds/115319367251036544/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=30923456&amp;postID=115319367251036544' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115319367251036544'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/30923456/posts/default/115319367251036544'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lainvenciondelaciudad.blogspot.com/2006/07/sabor-m.html' title='Sabor a mí'/><author><name>la invención de la ciudad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02088928193900231359</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry></feed>
