Monday, September 11, 2006

Ipanema, mi amor

Espejos en el techo y toda la parafernalia estereotipada de película porno. Reconozco que así me lo imaginaba. Siempre pensé que sería un edificio, algo como un hotel de lujo, pero con frazadas de leopardo y cama de agua en forma de corazón (veo muchas películas hollywoodenses, parece), pero jamás me imaginé unas cabañitas iguales a las que arrendábamos con mi papá cuando íbamos a la playa en los paseos familiares.
El ingreso fue un trámite, mal que mal, es ilegal que un “adulto” entre con una menor a un motel (eso fue lo que él me dijo. Yo aún no tengo claro qué es legal y qué no lo es en el sexo) y, en ese tiempo, él tenía veintidós, y yo diecisiete.
-¿Qué hago si me piden el carné?
-Casi siempre se lo piden sólo a los hombres. No te preocupís, Paulita -respondió alardeando de su experiencia en el rubro.
-¿Te imaginái que justo el portero nos conozca?
-¡Cómo tanta mala cueva! A mí lo que me da lata es que nadie entra a un motel a pata, po. Toda la gente viene en auto. Capaz que nos miren feo...
-¡Ay, na que ver! ¿Acaso la gente que no tiene auto no puede entrar a un motel? Y si nos miran feo qué importa. ¡Qué erís cuático!
Estuvimos mucho rato parados debajo del cartel luminoso de Ipanema. Queríamos entrar, pero nos daba vergüenza llegar y pasar, entonces tratábamos de poner cara de grande. Era bastante probable que a los dos nos pidieran el carné (sí, él tenía veintidós años, pero de todas formas era un imberbe con cara de guagua) y ahí sí la cosa se pondría color de hormiga.
Sin embargo, entramos sin ningún problema. Una vez adentro, me dediqué a observarlo todo. Eran cabañitas con número, ubicadas en ambos lados de un camino de piedras. Cada una tenía entrada de auto, por lo que pude jugar a ver las patentes esperando encontrar el auto de algún conocido. Me entusiasmaba la idea de que al día siguiente podría mirar a mi vecino, por ejemplo, con complicidad, como diciendo te pillé chanchito, pero que él no sepa exactamente por qué lo miro así y quede desconcertado todo el día, tratando de adivinar el motivo de mi mirada.
Entramos a la cabaña Nº 15. Yo había conocido la playa de Ipanema a los diez años, por esas casualidades de la vida, en un viaje con mi abuela. Me imaginé que la cabaña estaría ambientada en Ipanema... o, por lo menos, algo de Brasil tendría. Pero, no. Nada de palmeras o piñas. Era una cama sin ningún toque de leopardo, ni cebra, ni tigre. Nada. No era de agua, no tenía forma de corazón, no había espejos en el techo. Con suerte había un espejito en la pared que medía, apenas, unos cincuenta centímetros de largo y veinte de ancho. El lugar era diminuto: cama, tele y baño. Por lo menos estarán los canales premium -pensé- ¿para qué más puede servir una tele en un motel? No. Ni siquiera había cable y no me interesaba para nada ver Vértigo Extremo.
Lo único que quise decir fue ¿Para esto pagaste? Mejor nos hubiéramos quedado en tu casa. Pero no lo hice, me dio lata. Total, a él se le había ocurrido la idea y había juntado plata para pagar el motel
-¿Qué canal pongo?
-Póngase el 69 si quiere... ¡no, po, mija! Apurémonos, tenemos dos horas nomás. Sorry, pero era muy caro y no me alcanzó la plata pa más rato -se disculpó, mientras se bajaba los pantalones.
Analizando la situación, decidí no quedarme.
-¿Dos horas? Ni cagando. ¡Cómo se te ocurre! ¡Cómo va a haber sido tan caro si es una mierda de motel! ¡Hasta una plaza es más erótica que esta huevá! ¡Además sabís que me carga tener que estar apurá! ¡Shis, pa eso nos vamos pa tu casa!
-Okey, si te vai a poner así, mejor nos vamos, pero no a mi casa, están mis papás y vos cachái cómo son -agregó con cara de sorpresa y tono de ofendido.No hablamos en todo el camino. Al otro día me llamó por teléfono y me dijo que yo no lo entendía y no lo apoyaba en nada, que él de verdad había puesto todo de su parte y no se sentía retribuido. Terminó conmigo. Nunca entendí muy bien el motivo.

Escrito por Paula Guaquiante

Comments:
A ver... ¿de verdad no entiendes porqué terminó contigo? O sea... fuiste al motel con el loco y puro lo dejaste con la bala pasá. Además lo humillai encontrando rasca el motel que el pobre cabro escogió despuués de haber ahorrado e invertido... ¿Qué esperabai?
Harto patúa la mina po'.

Y ojo que esto es pura solidaridad de género. ni siquiera mencionaré el parecido entre este cuento y uno mío. oh... lo hice. perdón. kisses, nos vemos.
 
paulita
je!

las dos!
 
jajaja pobrecito
eres una mala paulinda
una mala de adentro.


(pero pucha q hay algunos bien feos tb po! jajaja)
 
jajajaja paulita me gusto mucho esa wea me la imaginaba como con monitos de platicina¡
 
escriben bien estos cabros, ah
 
hey, quedamos casi toos en el taller nuevo (Lo siento Rodrigo Gómez, pero = puedes ir... trata po, pa q allá nos veamos)
 
Hola gente de Balmaceda. Los ando buscando!. Soy Andrea Ocampo editora de la e-zine indie.cl (revista formada por ex-balmacedistas y ex-zonosdcontacto) y estoy tras el rastro de cuentos eróticos-explícitos, para el nuevo número tematico de la revista. Los interesados en publicar envíen antes del 20 de Octubre su cuento a andreiii@gmail.com

Pd: no cierren sus blogs porque sólo así sabemos lo que está ocurriendo en Balma. Fuerza!
 
no quedó material como para seguir actualizando?
no sería malo yo creo . . .
 
Psssssssss, ya po... que alguien se pegue un cronicazo!!!!
 
Have you tried Phentramine or Hoodia Diet Pills? They have a good selection here Hoodia Weightloss Pills
 
paula guaquiante, quiero comunicarme contigo, soy un viejo amigo, te dejo mi correo
nedy_hs22@hotmail.com
nelson.henriquez.s@gmail.com
(ALUAP ET OMA)
 
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