Thursday, September 07, 2006

Aquaman

Aun recuerdo las palabras de mi madre: "Abrígate hueón, en cualquier momento se pone a llover y yo no te voy a cuidar si te enfermai". Pero, llevado de mi ideas, llegué y salí apenas con una polerita de manga corta y un polerón delgado que no abrigaba a nadie, directo a ese carrete tan esperado durante el mes.
En el paradero, la micro desgraciada nunca pasaba, y yo -cagado de frío y aburrido- decidí caminar. Total, no sería la primera vez que lo haría, pues como dice una cancion por ahí "caminando no hace frío".
Caminaba y caminaba, y la micro nunca pasaba, y como si esto fuera poco, unas pequeñas gotitas comenzaron a caer, gotitas que luego se convirtieron en goterones y, pronto, en una lluvia torrencial, seguida por una espectacular granizada.
Congelado y mojado hasta los tuetanos, después de tan largo periplo, logré llegar a ese tan ansiado carrete, para observar que sólo estaban mi amigo, su primo y como cinco minas con cara de pescado que jamás en mi vida habia visto.
Mojando todo lo que tocaba, parecía Aquaman y, como por cada superhéroe, hay un villano, esta vez le tocó ser a mi amigo el malo de la pelicula, que poseído por un intenso frenesí, se acercó a mi helado cuerpo y rápidamente me bajó los pantalones, dejando al descubierto los estragos que el frío y el agua habian dejado en mi menoscabada anatomía, frente al grupo de pirañas que en un principio se compadecía de mi desgracia y ahora sólo reían.
Del carrete poco recuerdo, lo único que esta claro es que, a pesar de todos las advertencias, mi mamá igual me tuvo que cuidar como tres semanas por esa horrenda bronquitis que me pesqué.

Escrito por Cristopher Contreras

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