Monday, August 28, 2006

Cagados de la risa

El estomago vacío, la tripa reclamando, llamando a echarse algo al buche después de un sueño corto y una pesadilla bizarra. Nada mejor que un pan con queso, nada mejor que un vaso de leche para calmar el dragón que llevo dentro.
Me encuentro con el refri en ruinas, un poco más y telarañas. Pero en medio mi salvación, un frasco con mermelada, dulce brebaje que calmaría mi hambre de camionero. Sin esperar, parto un pedazo de pan duro y vierto el dulce. Costumbre mía: siempre comer acompañamiento con pan y no pan con acompañamiento. Masco, tomo un sorbo de leche. El bolo alimenticio ya esta listo para ser tragado.
Luego de una ducha corta y helada, de ponerme el empaquetado uniforme y terminar el pan me dispongo a salir a la calle.
En la micro, leo un resto, pero me detengo por un extraño retorcijón. No se comparaba con los de hambre mas bien con los de dolor. No obstante, no tomé en cuenta los malestares hasta la tarde.
Eran las dos y media, nos disponíamos a un paseo al Parque O`Higgins cerca de mi colegio y los malestares se habían agravado: cada vez mas fuertes y constantes, pero el terco pensamiento mío de no poner el trasero en una taza que no fuera la mía, se sobreponía al dolor. Y pasaron las tres y las tres y cuarto, y los retorcijones aumentaban cada vez más. Una intensidad superior a las escalas de Rigter y Mercali, un dolor incomparable, unas contracciones no de vida, sino de muerte y descomposición. Estaba amarillo y sudoroso, mis compañeros me preguntaban qué me pasaba, ya que no me paraba y estaba pálido. Si el calor me hacía mal, mi error se hizo presente contándoles mi pesar cosa que en ellos provoco el efecto de la bomba lacrimógena, lloraron de tanto reír. No pude más y le dije al profe que quería ir al baño.
-¿Qué quiere señor Pacheco? -preguntó el verdugo.
-Quiero ir al baño profe, porfa.
-No lo puedo dejar ir. Si le pasa algo, es mi responsabilidad. Después qué el digo a su familia si se pierde por ahí.
-Porfa profe, no me ve la cara, estoy que me hago -le confesé afligido.
-Pa´ mí que es puro cuento. Cuántas veces me ha mentido, señor Pacheco, diciéndome que va al baño y se va por ahí a capear clase, ¿dígame?.
-Pero esto es distinto, profe. Si no me deja, literalmente dejo la caga acá.
-No puedo. Póngase un corchito o si no apreté le hace bien para la próstata.
Me senté en la banca apretando lo más que podía y pensando en mi próstata; tan fuerte se me iba a poner, pues llevaba toda la mañana aguantando. Fueron tres minutos de tortura los que pasaron en donde el verdugo se ablandó, creo yo, mirando mi cara sudorosa, angustiada. Atrás quedaban los gritos de mis compañeros, que no me vaya a cagar, que si el mojón me estaba escribiendo en los calzoncillos, que si llevaba confort y otra sarta de estupideces.
El trayecto al baño no lo voy a olvidar. No podía correr, tenía que mantener al piernas juntas. Sentí que me violaban, un peso tremendo, un dolor que no se lo doy a nadie.
En el trono, me acordé de “American pie”, la película en donde tanto me reí mirando a uno de los protagonista corriendo al baño del colegio por problemas digestivos provocados por un gracioso compañero de colegio. Él nunca había posado su culito americano en un WC ajeno, al igual que yo. Pero el baño que le toco al actor era mucho mas glamoroso que el cuchitril sucio y lleno de rayados subversivos que me correspondía.
Ahora que estoy livianito pienso en la promesa absurda que me hice, de no situar el trasero en taza ajena y prometo que, si mi fisonomía lo amerita, no me aguantaré, pero como WC propio no hay “¡oh ray!”.

Escrito por Fabián Pacheco

Comments:
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No se llamba "ciruelax" ests crónica??? No importa... igual está tremenda.
 
de LoLo mijito, una gran cacacrróncia.
rociocara de rata
 
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