Wednesday, July 19, 2006

Diluido

Palabras bellas que se funden en melodiosos ritmos para entrar a nuestros oídos y hacer que nos perdamos en mundos oníricos en los que nosotros mismos no importamos, eso es más o menos lo que yo pienso de la poesía. Aquel día yo me encontraba en ese ambiente poético.

Por diversas razones, yo llevaba ese día 48 horas a mis espaldas de actividad continuada, clásica en período de exámenes, pero pese a eso me encontraba escuchando poesía en la S.E.Ch. “Siempre he considerado que ese es un antrote borrachos y maricones”, me decía siempre un amigo que seguramente jamás había ido a este lugar y que probablemente lo decía porque lo había escuchado alguna vez de su ignorante padre. Lo cierto, es que a lo mejor era así, pero eso a mí no me importaba en lo más mínimo pues para mi propósito no influía en nada. A mí, lo que me parecía fantástico de ese lugar era que uno llegaba y se perdía entre palabras hermosas y personas desconocidas, igual que cuando uno va a las fiestas.

El último carrete al que fui no se alejó de esta tónica. Entré e instantáneamente me sentí diluido, perdido en la masa de gente que se levantaba sobre un murmullo que iba desde política y la existencia de Dios, hasta la tendencia sexual de algún invitado, él que seguramente al igual que la mayoría, no tenía la menor idea del camino que debió recorrer para llegar allí.

“No es el alcohol lo que pone ebria a la persona, sino la actitud”, fue una frase que leí alguna vez en algún libro. Creo, sinceramente, que es cierto porque si la cerveza Escudo que tengo en mi mano fuese la que produce este acuoso yo, podría vivir en los carretes de antaño sin la necesidad de recurrir a mi pequeña máquina del tiempo llamada memoria, la cual es azul en mi concepción mental ya que la había intentado asemejar al recuerdo de una serie infantil, para así darle ese dejo de calidez que tiene la niñez. Pero ya sea en la S.E.Ch., en carretes o en palabras escritas, uno siempre debe enfrentarse a sí mismo.

Escrito por Rodrigo González.

Comments:
Sin afán de polémica, pero tienen bien poco de crónica los tres textos, o mejor dicho, son bien fomes, porque más allá de que los autores quieran mostrarnos su mundo, porque eso quieren hacer aunque no lo reconozcan, nos terminan aburriendo y parecen pensamientos bobalicones lanzados al aire, con el fin de que alguno de los lectores atrape una historia que jamás apareció. Escriban, describan, muestren, insinuen, muestren, no digan, no digan te amo, muéstrame que amas...
Saludos.
 
Justamente la crónica es contada por un "yo", esto es crónica LITERARIA y por lo tanto el "yo" también incluye al mundo de ese "yo" y su perspectiva frente a lo que nos quiere mostrar,además de resumir y llevar recuerdos.

Con respecto a "Diluido", debo decir que me gusta en general, creo que es interesante, pero siento que el final se diluye un poco, jaja, aunque quizá esa sea la intención del escritor. No obstante, si fuera así, desde cierto punto de vista, sí me parece bien el recurso porque entrega datos, para quienes gustan de lo más concreto y cierto, pero deja un relato igualmente abierto, para quienes lo prefieren así.
 
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